Los buzones de numerosas viviendas de los barrios ultraortodoxos judíos de Jerusalén amanecieron ayer con octavillas que ofrecen 20.000 shekels -unos 4.000 euros- a cualquier persona que asesine a un homosexual. Los folletos se han repartido en vísperas de la concentración anual del orgullo gay, que se celebrará en la ciudad santa el próximo 10 de agosto y contra la que los ultraortodoxos se están empleando a fondo.
Los 4.000 euros irán a parar a «cualquiera que mate a un residente de Sodoma y Gomorra», dicen las octavillas, que incitan a la población de Jerusalén a rebelarse contra «quienes enseñan a nuestros hijos los caminos impuros». Las hojas sugieren el uso de cócteles molotov contra los que participen en la manifestación, e incluso proporciona instrucciones precisas para fabricarlos en casa.
A los cócteles molotov se les denomina "Especial Schliesel". Schliesel es el apellido de un ultraortodoxo que en la marcha del orgullo gay del año pasado apuñaló a tres homosexuales y fue aclamado como un héroe en los ambientes religiosos más radicales. «Durante la marcha, 300.000 animales corruptos cruzarán la ciudad santa exhibiéndose con avidez delante de nuestros hijos y delante del Pentateuco sagrado, y tratarán de corromper al mayor número posible de niños», dice la octavilla.
El Gran Rabino de Israel, Shlomo Amar, ya ha enviado una carta a Benedicto XVI en la que le exhorta a condenar la marcha, «con la esperanza de que despierte una protesta general por parte de diferentes dignatarios religiosos». Legisladores del sector ortodoxo de las comunidades judía y musulmana de Israel , y representantes de distintas denominaciones de la Iglesia Cristiana de Oriente y Occidente en Tierra Santa, con sede en Jerusalén, ya han manifestado su rechazo.
La agresividad de los ultraortodoxos contra quienes consideran pecadores o blasfemos quedó de manifiesto hace dos semanas, cuando cientos de ellos atacaron con piedras y palos a unos cincuenta turistas occidentales que visitaban el barrio de Mea Shearim. Los visitantes vestían camisetas con la leyenda "Ama a tu prójimo como a ti mismo". Los ultraortodoxos justificaron el ataque diciendo que los turistas eran misioneros cristianos. La policía israelí no abrió ninguna investigación «porque no se presentó ninguna denuncia».