Joseph Dobbie es un inglés de treinta años que un día escribió un e-mail y se convirtió en una estrella romántica.
Según cuenta el diario Clarín , Joseph conoció a Kate Winsall en una fiesta. Le gustó y decidió escribirle. La invitaba a tomar un café en la cafetería de la famosa galería de arte Tate Modern.
La invitación la hizo por e-mail, en una misiva de 500 palabras en tono casi shakesperiano.
Las versiones oficiales del inicio de esta cadena aseguran que Kate reenvió el e-mail a su hermana. La hermana lo reenvió a sus amigos, éstos a otros y ... la cadena se expandió. Hasta explotar.
El asunto se convirtió en tema de discusión en varios sitios y blogs ingleses. ¿Había que sentir vergüenza o pena por Joseph o alertar a otros para que no les pasara lo mismo?
"Tenía una oportunidad con Kate antes que el e-mail diera la vuelta al mundo. Ahora es casi imposible que me diga que sí", dice Dobbie, quien se confiesa romántico, filósofo y poeta .
Pero el e-mail quizá le traiga más de un consuelo. De hecho, recibió cientos de respuestas, de EEUU, Australia y Sudáfrica, y "algunas son propuestas amorosas", dice.
La historia de Dobbie no es la primera que sorprende a los ingleses y los pone a comentar la cuestión en sus blogs.
El año pasado, Richard Phillips, un abogado de 36 años, renunció a su trabajo cuando se difundieron los e-mails que mandaba a su secretaria Jenny Amner.
Y hace seis años, Claire Swire describió un encuentro amoroso, con sexo oral incluido, en un mensaje, también dio la vuelta al mundo.