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Un óleo de Klimt rompe el techo del mercado y destrona a Picasso
Martes, 20 de Junio de 2006
De la noche a la mañana, un pequeño y casi desconocido museo de Manhattan se ha convertido en hogar del cuadro más caro del mundo.

Ni el MoMA, ni el Metropolitan, ni siquiera el Guggenheim van a tener el honor de acoger el «Retrato de Adele Bloch-Bauer I», recién adquirido para la Neue Galerie neoyorquina por la vistosa suma de 135 millones de dólares (106,7 millones de euros). La obra es un retrato firmado por el austriaco Gustav Klimt en 1907 y es una de las más famosas del llamado «estilo dorado». Ahora es también el lienzo más caro de la historia, tras superar ampliamente los 104 millones de dólares que se pagaron en 2004 por «Muchacho con Pipa», de Picasso.
El magnate estadounidense de la cosmética Ronald Lauder ha sido el mecenas que ha colocado a Klimt en la cima de los pintores más cotizados, al tiempo que sitúa a la Neue Galerie, dedicada a la pintura austriaca y alemana de principios del siglo XX, en el mapa de los museos más conocidos. En declaraciones al diario «The New York Times», Lauder, fundador en 2001 de la Neue Galerie y ex embajador de Estados Unidos en Austria, se refirió al «retrato de Adele» como «nuestra Mona Lisa» y aseguró que esta adquisición es «de las que se hacen una vez en la vida».
El cuadro pertenecía al Estado austriaco y se exhibía junto a «El Beso» en la Galería Belvedere de Viena hasta el pasado mes de enero. Fue entonces cuando un tribunal de arbitraje ordenó que la obra, junto a otras cuatro piezas de Klimt, fuera restituida a Maria Altmann, heredera de Ferdinand Bloch-Bauer, el industrial judío que encargó el retrato de su esposa y cuyas propiedades fueron confiscadas por los nazis. Esa decisión puso fin a un largo conflicto entre Austria, que afirmaba que la propia Adele había expresado su deseo de que el cuadro se quedara en el país, y los herederos, que argumentaban que el industrial decidió tras la muerte de su mujer y la ocupación nazi dejar la obra a sus parientes. Altmann intentó durante años llegar a un acuerdo con las autoridades austriacas, que tras la decisión del tribunal desistieron de comprar las piezas debido a su elevado coste. Altmann, sobrina de la Adele del cuadro, se ha mostrado encantada con que la obra sea adquirida por Lauder, del que ha dicho tiene «un gran conocimiento de Austria y un gran amor por Klimt». Sobre que el retrato de su tía vaya a colgar ahora en a Neue Galerie, la ahora rica heredera ha asegurado que «siente que finalmente esté donde le pertenece».
Fuente: Vocento VMT
 
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