El crítico de cine Paul Sherman, un freelance que trabajaba para el Boston Herald, ha sido arrestado por vender más de 100 ‘screeners’.
Se denomina así a las películas 'pirata' que se graban directamente con una cámara de vídeo en la sala de cine o a la copia previa en DVD que se envía a los críticos. Las películas que vendía Sherman pertenecen a esta segunda categoría.
Según se afirma en Ars Technica, Sherman habría recibido unos 3.700 euros por la venta de sus películas en screener.
Si es declarado culpable, podría enfrentarse a una pena máxima de unos 198.000 euros y una condena de tres años de prisión.
Pese a que no se ha revelado la forma en la que se identificó al crítico, las sospechas más firmes apuntan a las marcas de agua que se incluyen en algunos de los discos que se envían.