Parece mentira pero es cierto. Remontándose a la mitología griega, la enfermedad del priapismo, debe su nombre al dios menor griego dios Príapo, que encarna la fuerza fecundadora de la Naturaleza, además de hacer referencia explícita a su potencia sexual. De ahí que el mal del priapismo se define una erección permanente y dolorosa sin excitación sexual.
Pues bien, atendiendo a esta explicación mitológica, la Corte Suprema de Rhode Island ha fallado a favor de un hombre de 68 años que posee el pene erecto desde que le fue implantado en 1996. La víctima de esta negligencia médica recibirá una indemnización cercana a los 400.000 dólares.
Charles Lennon, nombre del afectado, se implantó el modelo "Dura II", dispositivo de acero y plástico, prescrito para impotentes. Desde entonces Lennon tiene verdaderos problemas para abrazar a alguien e incluso para andar en bici.