Antonio Ortega tiene 35 años, tuvo una novia hace tiempo, pero lleva varios años sin pareja. Juan Romero tiene su misma edad, también es soltero y busca una mujer que «sea simpática, agradable y como yo de estatura». Ambos son de Carchelejo, un pueblo jienense de 1.200 habitantes. Lupita vive en Madrid, es latinoamericana y también busca pareja, igual que Fermina Franco, decidida a «buscar un amorcito, si es posible». Ambas viven en Madrid y probablemente no se hubieran topado en la vida con Antonio y Juan si los solteros de Carchelejo y su Ayuntamiento no hubiesen decidido hace un mes organizar una caravana de mujeres, la primera que se ha realizado en toda Andalucía.
Ayer era el día señalado para el encuentro. Todo estaba preparado en la piscina municipal. No faltaban cervezas, sangrías, paellas y cuerpos ambientados para el momento. Cuentan en el pueblo que los solteros, unos 40 aproximadamente, llevaban ya varios días preparándose para el evento. Fueron ellos quienes convencieron al alcalde para que los compensase por los impuestos municipales que cada año pagan. Pero también cuentan que las madres de algunos de ellos estaban más emocionadas incluso que los hijos. Hubo alguna que incluso llegó a prometer al equipo de gobierno municipal que los votaría toda la vida si le encontraban una pareja a su hijo.
Hacia las 15.00 horas llegó el autobús con 50 mujeres y parece que la timidez invadió el recinto. Miradas de arriba a abajo y ellas a un lado y ellos a otro, hasta que las más atrevidas como Mariló Casaña rompieron el hielo. «Vengo de Valencia y esto ha sido una sorpresa de mis amigos por mi cumpleaños, ellos lo han organizado todo para que viniera a la caravana de mujeres», contaba la valenciana que llegó dispuesta a todo o, más bien, «a lo que el destino quiera».
Y por si el destino quería, Mariló traía en la maleta un vestido blanco de lo más sexy, «que será el que me ponga esta noche para el baile, porque ya le he echado el ojo a uno». Porque otra cosa no, pero ojos ayer se echaban muchos. Algunos y algunas atacaron desde el primer momento, incluso hubo quien a los pocos minutos se animaba a bailar salsa y se acercaba todo lo posible y más. Otros, en cambio, recurrían a lo tradicional. «Tienes unos ojos preciosos», se escuchaba de vez en cuando. También se ofrecía el asiento y se invitaba a algún refresco. Pero la afinidad llegó más bien cuando empezó a caer la tarde.
Matrimonios
«Llevamos 10 años organizando caravanas de mujeres y de cada una de ellas sale una media de tres o cuatro ligues», dice Manuel Gonzalo, presidente de Asocamu (Asociación de Caravanas de Mujeres), la asociación responsable de este tipo de eventos. Gonzalo asegura que la fórmula funciona y que de esos ligues han salido posteriormente muchas parejas, incluso matrimonios. Y por no ir más lejos, el suyo propio. «A mi esposa la conocí en una caravana de mujeres», cuenta.
Pero como en todo, siempre hay quien quiere ver las cosas de forma retorcida y, como en otros pueblos, también en Carchelejo ha habido quien ha pensado mal sobre este tipo de encuentro. Por eso, tanto solteros como solteras se empeñaban en explicar ayer a todo el que les quería oír que lo importante era pasárselo bien en una «jornada de convivencia». Una jornada que ha durado hasta las tres de la madrugada de hoy y en la que sólo el tiempo dirá si las madres de Carchelejo "colocan" definitivamente y "bien colocados" a sus hijos.