El tenista estadounidense Zack Fleishman, que en un alarde patriótico se ha teñido el cabello de azul, blanco y rojo, colores de la bandera de su país, antes de la segunda ronda del Abierto de Australia el miércoles, ha tenido efecto en otra dirección: todo el mundo ha creído que era francés.
El californiano tuvo que soportar ciertas bromas entre el público durante su partido, que terminó perdiendo, contra el australiano Wayne Arthurs.
"Me lo esperaba, de hecho", aseguró, añadiendo que "no hay problema. Reconozco que era una idea un poco ridícula".