Un hombre de 73 años que paseaba por un bosque del norte de Suecia se encontró con un oso que hizo ademán de arremeter contra él tres veces. Muerto de miedo, sólo se le ocurrió coger un puñado de arena y arrojárselo al hocico... El plantígrado se dio media vuelta y huyó.
Así lo contaba el propio Tord Forsberg al periódico regional sueco Norbottens-Kuriren. El episodio ocurrió el pasado domingo, cuando daba un paseo con su perro. "Noté que algo se movía (...) Primero creía que era un reno, pero luego me di cuenta. Cuando el oso me vi, se dirigió a mí corriendo", recordó.
El animal, que todavía no era un ejemplar adulto, se fue hacia él tres veces, parándose cada una de ellas a varios metros. "Era terrorífico, estaba sobre sus patas traseras", relató Forsberg, quien dijo que sólo lamenta no haber tenido una cámara de fotos para retratar al oso.