Cientos de personas, incluidos ancianos, hicieron aerobic el miércoles en el centro de Quito para cuestionar el veto de la FIFA a disputar partidos de fútbol a altitudes mayores a los 2.500 metros, burlándose de los "perjuicios a la salud" aducidos por la entidad.
La protesta estuvo encabezada por el alcalde de la ciudad, Paco Moncayo, quien invocó la solidaridad de Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay -países que siempre se opusieron a jugar en la altura- en la reclamación ecuatoriana contra la Federación Internacional de Fútbol (FIFA). "Durante décadas se han jugado partidos internacionales en Quito, nadie se ha muerto, nadie se ha enfermado; han venido selecciones y nos han ganado", declaró.
Los asistentes a la plaza de la Independencia, en cuyo alrededor se ubican las casas presidencial y municipal, cumplieron una larga rutina de ejercicios de aerobic para poner en entredicho las razones médicas esgrimidas por la FIFA para vetar los partidos de fútbol en Bogotá, La Paz, Cusco (Perú), Quito y Pachuca (México). "FIFA racista", "La calidad del deporte no se mide en la altura", decían los carteles que sostenían estudiantes y ancianos que se ejercitaron al aire libre.
Moncayo confirmó que los alcaldes de las ciudades andinas enviaron una carta a Joseph Blatter, presidente de la FIFA, recordándole el compromiso que había asumido años atrás, cuando afirmó que "jamás haría una norma discriminatoria por la altura". "Los alcaldes le estamos pidiendo que cumpla lo que ha dicho, que sea coherente y no se contradiga", sostuvo Moncayo.